Sobre la transmisión de conocimiento.
Maig 23, 2008
Practicando el juego del testimonio (explicado en la categoría de pinkpirata), estamos creando posibilidades para establecer un discurso sobre la transmisión de conocimiento. En el juego se presenta la fórmula A+B+C=p (la cosa). Esta fórmula nos ofrece un contexto donde practicar la transmisión de la cosa (conocimiento). Hemos empezado a practicar la fórmula, en el que A le dice a B lo que él no sabía que sabía (p); B, en su turno, le dice a C (que estaba fuera del espacio), lo que sabe (p); C, que desconoce de lo que ha hecho A, tiene que hacer lo que sabe B, en base a lo que B le ha explicado sobre lo que sabía (p); C, después de haber hecho lo que B sabía tendrá que hacer un compendio de lo aprendido, a partir de las palabras de B, su propia acción y las imágenes recogidas de lo que A le ha dicho a B que no sabía que sabía (p).
Nos estamos enfrentando a un sistema relativamente complejo sobre la transmisión de algo. Estamos negociando, dialogando sobre como se transmite ese algo. No se trata de, a través de la documentación, hacer una descripción del hecho, ya que de esta manera seríamos observadores. Se trata de aceptar el conocimiento que ahora sabemos y, incorporandolo, transmitirlo al otro.
En qué términos se hace la transmisión?
De algún modo estamos dislocando la lógica de la transmisión, y de esta manera, generando la posibilidad de analizar y crear alternativas para poder crear conocimiento nuevo. Barthes propone o sugiere, casi reclama, la importancia del lector del texto. El lector, leyendo, crea untexto-lectura (ir a la categoria de textos para leer más sobre el artículo) a partir del texto original. Este nuevo texto, subjetivo, es el texto entendido, el que se transmite a un interlocutor, por ejemplo. De este nuevo texto-lectura se puede generar un nuevo texto (original), que al ser leido generará un nuevo texto-lectura, y así sucesivamente.
Y en la práctica física como se transmite el conocimiento?
Esta pregunta me encanta! De hecho, de lo que estamos hablando, de algún modo, es del acto pedagógico. Aunque en un contexto no educativo adoptaría un término diferente. La pedagogía es el arte y la ciencia (el conocimiento) de transmitir conocimiento. El pedagogo es un transmisor. Pero no es simplemente un puente como elemento estático que transfiere información, sino que es un ferry, un barco de contiene información, siempre abierto a incluir conocimiento nuevo, y siempre dispuesto a cambiar de orilla adaptándose a las necesidades de los pasajeros, ofreciendoles la posibilidad de pensar de otra manera, la posibilidad de conocer y de descubrir nuevas islas.
En nuestra práctica física matutina estamos empezando a establecer una situación emergente en el que los ejercicios se generan al momento, el pedagogo es una función variable y el conocimiento que se transmite se decide en el momento. De alguna manera los ejercicios recuerdan a otros ejercicios aprendidos anteriormente de otros profesores, los cogemos prestados, para hacer un texto-lectura y crear un nuevo ejercicio, en el preciso momento para satisfacer las precisas necesidades. Lo más fantástico de esta práctica es la adaptabilidad y la variabilidad que contiene implícita.
Esto ha sido una reflexión.
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Esta reflexión ha sido escrita dentro del marco del proyecto ’sobre la posibilidad de navegar’, desarrollado en Nueva York, marzo ‘08.
Aceptamos pulpo como animal de compañía
Maig 23, 2008
Hemos aceptado dar autoridad a un compañero. A partir de esta aceptación podemos establecer las bases de una confianza hacia su testimonio, su palabra. Aceptando su palabra estamos proponiendo una relación con el potencial para desarrollar nuevo conocimiento que, quizás, no sea empírico pero que su veracidad se sostenga en la confianza y en la responsabilidad de la autoridad del sujeto.
Hemos aceptado que p (en este caso que pulpo puede ser un animal de compañía) y esta aceptación nos ofrece la posibilidad para empezar a desarrollar todo un discurso nuevo. No me refiero que solo podemos desarrollar discursos nuevos con la aceptación de declaraciones absurdas, o casi surrealistas, aunque estas nos pueden brindar buenas posibilidades para ello. A lo que me refiero es que no siempre tenemos que aceptar como válido o verdadero lo que oficialmente, quizás porque ha sido publicado por una prestigiosa editorial, propone cierto escritor o filósofo, reconocido socialmente por su autoridad. Puede ser igual de válido lo que me contó mi abuela el otro día que le había contado una vecina en el mercado que le había contado la dependienta de la mercería de la esquina sobre el hijo de la dueña de la pollería de enfrente. La veracidad del testimonio recae en la confianza que se tiene hacia el sujeto que lo propone o declara.
En este punto me gustaría hacer una cita del texto de Fernando Broncano sobre el testimonio que me parece especialmente relevante, y que tiene una relación directa con el juego del testimonio que estamos practicando en nuestro proyecto:
“Nuestro punto de vista sobre el testimonio postula unas pocas condiciones que debe cumplir un acto de habla como éste para convertirse en un proceso genuino de transmisión de conocimiento. En primer lugar, claro, debe existir el conocimiento, por lo que deben existir ciertas virtudes epistémicas que apoyan que B disfrute de este conocimiento. En segundo lugar, debe producirse el mutuo reconocimiento de la situación de asimetría epistémica. En tercer lugar, ambas partes deben asumir sus responsabilidades dada la situación. Sólo en este momento el proceso de transmisión añade mérito epistémico a la macroinstitución social del testimonio.”
Cambiando de términos, me gustaría relacionar lo dicho con el acto pedagógico o con la enseñanza. Lanzo una pregunta: ¿es el pedagogo el heredero del conocimiento el cual su función es transferir ese conocimiento heredado hacia las nuevas generaciones? ¿o, por el contrario, es la función del pedagogo la de establecer una relación de cooperación con el alumno, y no de explotación, para desarrollar y crear nuevas situaciones en las que aprender, generar y transferir conocimiento?
La cuestión recae en el hecho de si el pedagogo ha heredado la información, y como heredero del conocimiento, tiene (o se da) la autoridad, sine quanon, de ello; o si es el pedagogo el que, teniendo cierto conocimiento, tiene la autoridad para establecer una situación de diálogo con la persona para compartir ese conocimiento.
El pedagogo debe proponer un espacio de confianza con el alumno para que se acepte cierto grado de autoridad con la información que quiere compartir y ofrecer. El alumno debe aceptar su autoridad, pero a la vez debe cuestionarla para que se produzca el diálogo entre los dos sujetos y así poder establecer esta situación de cooperación.